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jueves, 11 de febrero de 2021

Cómo los padres empeoran las rabietas


 Si bien las rabietas no son el peor problema de comportamiento con el que lidiar, los arrebatos frecuentes e impredecibles definitivamente pueden interrumpir tu día.


Todos los niños pasan por etapas en las que las rabietas son comunes. Pero saber que todos los padres tienen que lidiar con ellos en un momento u otro no siempre disminuye la vergüenza que puede experimentar cuando sus hijos se tiran al suelo pateando y gritando en un lugar público.

En un intento por detener las rabietas (y reducir la vergüenza y la frustración), muchos padres usan tácticas de disciplina que en realidad empeoran las rabietas. A veces, las rabietas aumentan en frecuencia y, en otras ocasiones, se vuelven más agresivas por naturaleza.

Muchos padres implementan estrategias de castigo, creyendo que están usando la disciplina. El castigo consiste en imponer una sanción por las malas acciones. Disciplina significa "enseñar". Muchas técnicas de crianza se enfocan erróneamente en detener un comportamiento, en lugar de enseñarle al niño una habilidad (como cómo regularse cuando está abrumado).

Si su hijo está pasando por una etapa en la que los berrinches se han vuelto regulares, evite estos cinco errores de crianza que podrían empeorarlos.

1. Prestar atención a una rabieta

La atención refuerza el comportamiento, incluso cuando se trata de atención negativa. Decir cosas como: "¡Deja de llorar o te daré algo por lo que llorar!" o “Deja de comportarte como un bebé”, solo alentará a tu hijo a continuar con su rabieta.

De manera similar, un padre que intenta razonar con un niño en medio de una rabieta proporciona un refuerzo para que continúen los gritos. Decir algo como "Iremos al parque mañana" o "Lamento mucho que estés enojado conmigo por decir que no puedes comer una galleta". ¿Te gustaría una manzana en su lugar? tampoco es útil.


Ignorar es la mejor estrategia para detener una rabieta. Aparta la mirada, finge que no puedes oír los gritos y aléjate si es necesario, pero asegúrate de no darle a tu hijo ningún tipo de atención.

2. Cómo consolar a su hijo en medio de una rabieta

Si su hijo llora porque está realmente triste, por supuesto, consuélelo. Pero si están golpeando el suelo con los puños porque no quieren irse a la cama, consolarlos solo reforzará este comportamiento.


Enséñele a su hijo formas saludables de lidiar con las emociones incómodas . Cuando su hijo use formas socialmente apropiadas para expresar sus sentimientos, bríndele refuerzo. 


3. Ceder a las demandas de su hijo

A veces, los padres ceden a las rabietas por pura desesperación por detener los gritos. Pero cada vez que dices: “Está bien, está bien. ¡Come otra galleta! " En un intento de que su hijo se calme, le enseña que las rabietas son una excelente manera de conseguir lo que quiere. 

Aprenderán a hacer berrinches más grandes, más largos y más fuertes en el futuro. Incluso si solo cede a las rabietas de vez en cuando, su hijo aprenderá que las rabietas son una forma poderosa de conseguir lo que quiere.

4. Advertir a su hijo repetidamente

Hacer amenazas que no planeas cumplir no es útil. Repetir sus advertencias también puede ser contraproducente. Decir, “Deja de gritar o tendrás que sentarte en el auto”, una y otra vez, sin realmente colocar a tu hijo en el auto, les demuestra que en realidad no lo dices en serio.

Si se encuentra en una situación en la que ignorar no es el mejor curso de acción, como en medio de una comida festiva con la familia, déle a su hijo una consecuencia . Coloque a su hijo en una habitación separada para un descanso si es necesario. Quite los privilegios si la mala conducta de su hijo es perjudicial para los demás.

Considere la rabieta como una forma de que su hijo comunique sus necesidades no satisfechas. En lugar de ver la rabieta como un comportamiento indeseable, utilícela como una forma de comunicación. Las rabietas son apropiadas para el desarrollo y no son inusuales.

5. Sobornar a su hijo

La pura desesperación puede conducir al soborno. Un padre mortificado que quiere que su hijo se levante del piso de la tienda puede sentirse tentado a decir: "Te compraré un juguete si prometes levantarte". Pero sobornar a su hijo solo lo alentará a tener rabietas más frecuentes. 

Las recompensas no son lo mismo que los sobornos. Ofrecer recompensas por adelantado puede resultar útil. Decir simplemente: "Cuando te levantes y camines, entonces podemos buscar un bocadillo" le indicará al niño que considere tomar una decisión diferente.

Por ejemplo, antes de ingresar a una tienda, diga: "Si usa una voz interna y tiene una buena actitud en la tienda hoy, le daré una calcomanía". Pero deja en claro que hacer un berrinche no será recompensado.

Poner fin a las rabietas

Si eres propenso a cometer alguno de estos errores, es esencial que uses estrategias de disciplina que pongan fin rápidamente a las rabietas . La modificación de la conducta es una forma eficaz de evitar que su hijo tenga un ataque cuando no se sale con la suya. También es importante enseñarle a su hijo formas socialmente apropiadas para expresar la ira y ayudarlo a ganar la fuerza mental para lidiar con sus sentimientos de una manera saludable. 

Aunque las rabietas no son agradables para los padres, tampoco lo son para los niños. Su hijo no disfruta perdiendo el control física y emocionalmente. Dado que los niños todavía están aprendiendo sobre los límites, las interacciones sociales y cómo satisfacer sus necesidades, se activarán cuando las cosas no estén equilibradas. Tenga en cuenta que las rabietas son en realidad apropiadas para el desarrollo, esperadas para muchos niños pequeños, y eventualmente disminuirán en severidad y duración a medida que responda de manera efectiva.

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