El coronavirus ha obligado a más de uno a quedarse en casa este verano. Sin embargo, los que siguen pensando en abandonar sus domicilios y pasar unos días de descanso en otro sitio deben tomar una serie de precauciones para limitar los riesgos al mínimo. Tanto en lo que se refiere a su salud, como a la seguridad de sus dispositivos electrónicos. Uno de los peligros más grandes lo encontramos en las conexiones WiFi públicas, ya que, si no se emplean con cierto cuidado, pueden poner en riesgo la información que aloja el dispositivo que está conectado. A continuación compartimos una serie de consejos que, sumados al empleo de un antivirus contrastado, pueden ayudarle a limitar los riesgos cuando use estas redes.

Elimina el historial

Es muy importan que, una vez dejamos de navegar por una red abierta, borremos todo el rastro digital que hayamos dejado por el camino. De este modo, deberemos eliminar el historial de navegación y las cookies, así como los archivos temporales del navegador. «También tendremos que cerrar las sesiones en todas aquellas aplicaciones o sesiones que hayamos iniciado y en las que hayamos introducido nuestro usuario y contraseña», señalan en un comunicado fuentes desde la firma de seguridad Sophos.

Nada de banca «online»

Este consejo es uno de los más importantes a seguir. Mientras el usuario esté conectado a un WiFi abierto no debe, en caso alguno, acceder a servicios de banca o de comercio online en los que se realicen pagos electrónicos. En caso de que se produjese un robo de datos, este puede no ser detectado hasta pasado un tiempo; por lo que los atacantes podrían acceder a las cuentas bancarias y los datos de las tarjetas de crédito sin que nadie se diese cuenta.

Ojo con Instagram

Dado que no entrar en las redes sociales durante las vacaciones es casi imposible, es aconsejable proteger el acceso a las mismas. Para ello, el usuario tendrá que reforzar la autentificación, por ejemplo, mediante el cambio de la contraseña o cerrando la sesión cada vez que se salga y se entre en la aplicación. Cabe recorar que las WiFi públicas permiten que cualquiera pueda acceder a ella. Por este motivo, los cibercriminales aprovechan para infiltrarse e infectar miles de dispositivos con virus informático. Para ello, tan sólo necesitan convencer al usuario de hacer clic en un enlace que, en realidad, descarga un programa en el terminal que permite al cibercriminal tomar el control total del dispositivo.

Cuidado con los correos de procedencia dudosa...

La curiosidad puede ser peligrosa, y querer saber qué contiene un archivo que recibes desde una procedencia dudosa puede ser cómo abrir la puerta de tu dispositivo a los ciberdelincuentes. De igual modo, descargar archivos adjuntos de páginas web o documentos informativos, puede ser también un riesgo mientras estés conectado a una red WiFi pública. La falta de seguridad de estos puntos de conexión hace que acceder a nuestro terminal sea muy sencillo para los cibercriminales. Esto implica que pueden tener acceso a todas nuestras contraseñas, credenciales bancarias o documentos.

Y con el «phishing» en general

Entre las armas más empleadas por los cibercriminales destaca el «phishing», que son aquellas estafas en las que el atacante, suplantando a un tercero, contacta con la víctima a través de correo, SMS o redes sociales para robarle sus datos sin que esta sea consciente. En verano, es bastante habitual que los delincuentes que emplean esta técnica se hagan pasar por agencias de viajes y hostelería.

Sea como fuere, todos los expertos en ciberseguridad recomiendan desconfiar por sistema de cualquier promoción o mensaje sospechoso que recibamos. Para salir de dudas sobre su veracidad, lo ideal es entrar en contacto por otra vía, como sería una llamada telefónica, con la empresa que -supuestamente- realiza dicha oferta.